lunes, 13 de febrero de 2017

A vueltas con el Marco Común de la Competencia Digital Docente. Rev. 2017

Esta entrada intenta ser una reflexión cariñosa sobre un tema que nos preocupa a todos los que nos dedicamos a la Educación

Me refiero al Marco Común de la Competencia Digital Docente, cuyo documento, revisado en enero de 2017, enlazo.

En la imagen del post muestro las sutiles diferencias entre la versión de 2013 y la 2017.


Dichas áreas son (resalto las novedades):
  • Información y alfabetización informacional
  • Comunicación colaborativa
  • Creación de contenido digital
  • Seguridad
  • Resolución de problemas.
Como vemos, se da mucha más fuerza al tema del trabajo colaborativo, contenido digital y lo que llaman "alfabetización informacional" que, dicho de otra manera, es la capacidad  que tienen una persona para saber cuándo y cómo necesita una información (lógico, para aprender a discriminar y no llegar a la "infoxicación").

Para cada una de estas áreas se crean tres niveles:

  • Básico
  • Intermedio
  • Avanzado
Y para que seamos conscientes de que, cada vez tiene más relevancia esta clasificación, podemos ver que en el modelo de  CV del Europass, ya se hace una clasificación de la competencia digital , (en este caso lo denominan usuarios básico, competente o independiente) en cada una de las áreas descritas con anterioridad.

Todo lo dicho hasta este momento me sirve para contextualizar el papel de los "Los Equipos TIC" de los centros, un grupo de personas que lo que más nos interesa es conseguir que la tecnología se vaya asimilando de forma natural en el día a día de las aulas.

Con la misma naturalidad que, en su día, se sustituyó la pluma por el bolígrafo, es decir haciendo entender que la importancia no es escribir con una pluma o con un bolígrafo, sino la metodología  y la pedagogía que apoya esta herramienta (Exactamente igual con las TIC) y que, el mundo que vivirán nuestros estudiantes, está lleno de nuevas herramientas que irán apareciendo a una velocidad de vértigo.

La única manera de mantener nuestras clases con un aire de siglo XXI, y no del XIX, es crear un ambiente de creación de conocimiento en el que los verdaderos protagonistas son l@s alumn@s, que dejan, para siempre su papel pasivo y se convierten en colaboradores necesarios del profesor.

Y para todo ello, es fundamental, tener las destrezas mínimas para usar las herramientas que nos brinda la tecnología, ya que facilita la capacidad de absorción de la información y brinda posibilidades infinitas a la hora de crear equipos de trabajo.

En resumen y, para no alargarme más, los docentes del siglo XXI tenemos la tremenda responsabilidad de crear personas capaces de adaptarse a cambios más importantes, tanto a nivel cuantitativo como cualitativo,  que todos los sufridos/disfrutados por la humanidad hasta la fecha.

¿Lo hacemos bien? 



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